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Funerales y memoriales

El Señor es mi pastor; nada me falta. En verdes pastos me hace descansar; a aguas de reposo me conduce; conforta mi alma. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo; tu vara y tu cayado me infunden aliento. –Salmo 23:1-4

El rito funerario católico se divide en varias estaciones, o partes, cada una con su propio propósito. Por ello, recomendamos seguir la estructura completa y aprovechar cada estación.

Servicio de vigilia (velatorio)

En la vigilia, la comunidad cristiana vela con la familia en oración al Dios de misericordia y encuentra fuerza en la presencia de Cristo (Ritual de Exequias Cristianas, n.º 56). La Vigilia suele celebrarse durante el velatorio en la funeraria. Es un momento para recordar la vida del difunto y encomendarlo a Dios. En la oración, pedimos a Dios que nos consuele en nuestro dolor y nos dé la fuerza para apoyarnos mutuamente. La Vigilia puede consistir en un Servicio de la Palabra con lecturas de la Sagrada Escritura acompañadas de reflexión y oraciones. También puede consistir en una de las oraciones del Oficio de Difuntos de la Liturgia de las Horas. El clero y el director de la funeraria pueden ayudar a planificar dicho servicio.

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Es más apropiado que familiares y amigos se reúnan para el velatorio, para dedicar tiempo a recordar la vida del difunto. Por esta razón, se suele recomendar que los elogios se realicen en la funeraria durante el velatorio o en la vigilia.

Liturgia funeraria

La liturgia exequial es la celebración litúrgica central de la comunidad cristiana por los difuntos. Cuando fallece uno de sus miembros, la Iglesia fomenta la celebración de la liturgia exequial en una misa. Cuando no se puede celebrar la misa, se puede celebrar una liturgia exequial fuera de la misa, en la iglesia o en la funeraria.

En la liturgia fúnebre, la Iglesia se reúne con los familiares y amigos del difunto para alabar y dar gracias a Dios por la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, para encomendar al difunto a su tierna misericordia y compasión, y para buscar fortaleza en la proclamación del Misterio Pascual. La liturgia fúnebre, por tanto, es un acto de culto, y no una mera expresión de dolor.

Rito de sepelio (entierro o entierro)

El Rito de Sepelio, la conclusión del rito funerario, es el acto final de la comunidad de fe al cuidar el cuerpo de su difunto. Normalmente debe celebrarse en el lugar del sepelio, es decir, junto a la tumba abierta o el lugar de entierro. Al depositar el cuerpo en su lugar de descanso, la comunidad expresa la esperanza de que, junto con todos aquellos que nos precedieron, marcados con el signo de la fe, el difunto espera la gloria de la resurrección. El Rito de Sepelio es una expresión de la comunión que existe entre la Iglesia en la tierra y la Iglesia en el cielo: el difunto pasa, con las oraciones de despedida de la comunidad de creyentes, a la acogedora compañía de quienes ya no necesitan la fe, pero ven a Dios cara a cara.

Para programar cualquiera de estos servicios comuníquese con:

Christie Miller al (303)688-3025 o cmiller@stfranciscr.org

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