¡Feliz 250.º aniversario de los Estados Unidos de América!
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¡Feliz 250.º aniversario de los Estados Unidos de América! ¡Esta nación fue fundada por inmigrantes! ¡Gracias a todos nuestros Padres y Madres Fundadores por los sacrificios que hicieron! Que continuemos su legado, aprendiendo de nuestros errores y creciendo en humildad.
Ese tema de la humildad es central en las lecturas bíblicas de hoy. ¡Qué apropiado! Nuestro Dios es un Dios humilde, así que, si deseamos vivir como cristianos, nosotros también debemos ser humildes. De hecho, la humildad es clave para nuestro modo de vida y para una vida plena y en paz. ¿Cómo serían nuestra nación, nuestro estado y nuestra vida familiar si todos fuéramos más humildes? Cristo nos ha dado un modelo claro y convincente de humildad. No debemos seguir ningún otro camino si deseamos seguirlo a Él.
Pero esta clase de humildad va en contra de nuestra inclinación natural y mundana, que nos dice que debemos insistir en hacer nuestra propia voluntad, defender nuestros derechos a toda costa y ponernos a nosotros mismos en primer lugar para salir adelante. ¿Cómo podemos vivir de la manera radical a la que Cristo nos llama cuando otros nos tientan a seguir caminos diferentes?
Como nos dice San Pablo en la segunda lectura, gracias a los dones de nuestro Bautismo, Confirmación y Sagrada Comunión, tenemos un “Superpoder” dentro de nosotros: el Dios vivo, que nos concede todos los dones espirituales y toda la fortaleza que necesitamos. ¡Reciban este Superpoder! Apóyense en ese poder para crecer en santidad, especialmente en esta virtud fundamental de la humildad.
En el pasaje del Evangelio según San Mateo, Jesús mismo habla al Padre acerca del rol privilegiado que las almas humildes desempeñan en el plan de salvación de Dios. ¿Qué significa ser uno de la “gente sencilla”? Significa reconocer que no lo tenemos todo resuelto, sino que necesitamos profundamente un Salvador. Significa reconocer que todo lo que somos y todo lo que hemos recibido es un regalo de Dios. Significa que todo lo que hacemos debe manifestar ese regalo a los demás.
No es fácil, pero una profunda paz y consolación acompañan este modo de vida. Jesús nos ofrece estas palabras cálidas y alentadoras para abrazarlo: “Vengan a mí todos, todos los que están fatigados y agobiados por la carga, y yo los aliviaré. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque mi yugo es suave y mi carga ligera.”
En este 250.º aniversario de los Estados Unidos, decídanse todos a seguir las huellas de nuestro Salvador y a abrazar el camino de la humildad. Es el sendero que conduce a la paz aquí y ahora, y que finalmente nos lleva al cielo.
P. Mark ZackerPárroco











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