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Nuestra vida cristiana consiste en ponernos por completo en las manos de Dios

  • 7 ago
  • 2 min de lectura

Nuestra vida cristiana consiste en ponernos por completo en las manos de Dios. Nos abandonamos confiadamente a Él, reconociendo con gratitud que todo lo que somos y todo lo que tenemos es un regalo de su amor.


Las lecturas bíblicas de este domingo nos recuerdan que Dios siempre tiene el control de su creación y de su pueblo. Mientras pedimos al Señor la lluvia tan necesaria para poner fin a la sequía y a los incendios forestales, la Primera Lectura y el Evangelio nos hablan de las fuerzas de la naturaleza y de cómo debemos responder ante ellas. También nos muestran lo que sucede cuando ponemos toda nuestra confianza en Dios; es decir, cuando nos abandonamos completamente en sus manos.


Si apartamos la mirada de Dios, como le sucedió a Pedro con Jesús en el Evangelio de hoy, perderemos de vista que todo es don. Empezaremos a confiar más en nuestras propias fuerzas que en el Señor, y dejaremos de vivir con un corazón agradecido, respondiendo a su inmensa generosidad.


Imaginen por un momento que Pedro nunca hubiera apartado la vista de Jesús. ¡Qué experiencia tan extraordinaria habría sido caminar sobre las aguas junto a su Señor! Lo mismo ocurre con nosotros. Cuando dejamos de mirar a Cristo, de reconocer sus incontables bendiciones y de confiar en su amor fiel, también nosotros comenzamos a hundirnos. Pero cuando abrazamos este estilo de vida cristiano, desprendiéndonos de nuestro apego al tiempo, a los talentos y a los bienes que Dios nos ha confiado, y poniendo toda nuestra confianza en Él, la vida se convierte en una gran aventura, firmemente cimentada en Aquel que nunca nos abandona.


Esta semana, den un paso de fe junto con Pedro. Pase lo que pase, mantengan siempre la mirada fija en Jesús.


P. Mark Zacker

Párroco

 
 
 

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