¿Cómo podemos mantenernos enfocados en esa meta eterna?
La vida tiene una manera de atraer nuestra atención hacia las preocupaciones inmediatas, haciendo que sea fácil perder de vista lo que más importa: nuestra llamada a vivir para el Reino de los Cielos. El estilo de vida de la corresponsabilidad cristiana nos ayuda a mantener nuestras prioridades en orden, enseñándonos a vivir cada día con la mirada puesta en la eternidad.
¿Cómo podemos mantenernos enfocados en esa meta eterna? San Pablo nos comparte el secreto en la segunda lectura de hoy, tomada de la carta a los Filipenses. Él escribe: «Sé vivir en la pobreza y sé vivir en la abundancia». Tanto si tenía mucho como si tenía muy poco, la confianza de Pablo permanecía firme, porque estaba puesta en Cristo y no en las circunstancias de su vida.
Su secreto es sencillo: «Todo lo puedo en aquel que me fortalece». Y nos recuerda por qué podemos tener esa confianza: «Mi Dios proveerá con esplendidez a todas sus necesidades, conforme a sus riquezas en Cristo Jesús».
Vivir de esta manera no siempre es fácil. Requiere confianza, humildad y perseverancia. Pero Dios nunca nos pide que dependamos únicamente de nuestras propias fuerzas. Él nos proporciona todo lo que necesitamos para seguirlo fielmente. Nuestra tarea consiste sencillamente en poner nuestra confianza en Él cada día.
Esta semana, los invito a reflexionar sobre el grado de confianza que tienen en Dios y sobre cómo están ofreciendo su tiempo en la oración, sus talentos al servicio del ministerio y sus generosas contribuciones en la colecta de cada domingo.
¡Que Jesús los bendiga con la paz y todo bien!
P. Mark Zacker
Párroco













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