Gracias



Hermanos Amados,


Me gustaría agradecerles abundantemente por el amor y cuidado que me han mostrado durante este año pasado y por sus Oraciones y generosidad. Me siento muy bendecido haber estado un miembro de la comunidad San Francisco y un instrumento para traer la gracia de Dios a sus vidas por medio de los Sacramentos y nuestras interacciones. El Obispo hizo unos cambios en la diócesis y voy a cambiar parroquias para servir al pueblo de Dios en otro lugar. Favor de guardarme en sus Oraciones, y sepan que van a quedar en las mías. Les dejo a ustedes un ánimo para quedar cerca por medio de la Oración al Señor Quien es nuestro sólo Pastor y Quien nos guía en esta vida a la vida eternal.


La fundación de la Oración – de nuestra relación con Dios – es la Humildad. En humildad, aceptamos lo que Dios da o no da porque sabe lo que es mejor para cada uno de nosotros individuamente. La humildad es forma de abandonarnos a Dios en confianza. Sin humildad en nuestra relación con Dios – reconocer que Dios es Dios y no somos Dios – caigamos en la tentación de agarrar a una cosa (sea gracia, sea un don o favor de Dios, sea algo que deseamos por nuestra vida o los demás) que no es lo mejor para nosotros. Sin humildad en frente de Dios, nos convirtamos en el niñito al día de La Navidad quien hubiera suplicado sus padres por un don que quisiera, y que hace una rabieta porque sus padres tienen algo mejor para él. El niño no puede recibir el don que tienen sus padres para él porque obstinadamente quiere algo diferente. Si nos falta la humildad en Oración, por no aceptar la gracia y los dones que Dios nos da cuando nos quiere darlos y como nos quiere darlos, pues estamos como este niñito quien es incapaz a recibir las cosas maravillas que Dios nos quiere dar. Cuando Dios obra, siempre hace algo glorioso y bello, y la persona humilde confía en Dios para darle lo que necesita, y está contenta estar con el Señor y amarle en la Oración, si o no reciba consolaciones espirituales. La razón por que Oramos no es para sentirnos bien o para sentir la Presencia de Dios o tener un buen tiempo. La razón por que Oramos es para gastar tiempo con Él Quien amamos, como nos desea, y estar transformados por su amor para nosotros para que seamos más adecuados siervos del Señor y así recibir lo más grande don que tiene para nosotros: Él mismo para toda la eternidad.


¡Dios Esté con ustedes!


En Jesús,

Padre Tim

Vicario Parroquial