Preciosa Sangre de Cristo



De la Instrucción del Obispo Golka sobre la reanudación de la distribución de la comunión bajo ambas especies en la Diócesis de Colorado Springs - "Porque todas las veces que comen este pan y beben el cáliz, anuncian la muerte del Señor hasta que venga". (1 Cor 11:26)

El don de la Eucaristía y la celebración del banquete sacrificial incluyen siempre la ofrenda del pan y del vino. Siempre ha sido esencial para la celebración del Sacramento que el sacerdote que ofrece la Misa reciba tanto el Sagrado Cuerpo como la Preciosa Sangre. La práctica de la Iglesia primitiva era ofrecer también a los laicos la comunión bajo ambas especies.

Esta práctica acabó cayendo en desuso por numerosas razones en el siglo XII. Aunque las Iglesias orientales continuaron ofreciendo ampliamente la comunión bajo ambas especies (principalmente sumergiendo la Hostia en la Preciosa Sangre en lo que se llama "intinción"), esta práctica desapareció en Occidente. Esto adquirió fuerza de ley en el Concilio de Trento, sobre todo teniendo en cuenta las herejías precedentes que afirmaban que la recepción de ambas especies era exigida por Cristo, como si recibir sólo bajo una clase el sacramento fuera de alguna manera incompleto o contrario a la Institución Divina. Contra esto, la Iglesia reafirmó la doctrina de la "concomitancia".

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: "Puesto que Cristo está

sacramentalmente presente bajo cada una de las especies, la comunión bajo la sola especie del pan permite recibir todo el fruto de la gracia eucarística. Por razones pastorales se ha establecido legítimamente este modo de recibir la comunión como la forma más común en el rito latino" (CIC, 1390).

Con el paso del tiempo y el cambio de las circunstancias, la Iglesia revisó el gran valor de ofrecer la Comunión bajo ambas especies a los fieles. El Catecismo continúa: "Pero 'el signo de la comunión es más completo cuando se da bajo las dos especies, ya que en esa forma aparece más claramente el signo de la comida eucarística'" (CIC, 1390).

Reanudaremos la distribución de la Preciosa Sangre de Cristo en todas las misas a partir de 19 de noviembre.

Rev. Mark Zacker